Las 20 playas más alucinantes de España


1 Es Talaier (Ciudadela, Menorca)


Todo conspira para que el viajero, tras una caminata de 15 minutos desde Son Saura, se zambulla en esta piscina voluptuosa de aguas translúcidas brillantes bajo el sol. También sus arboledas de pinos seducen como los ojos de una serpiente. La playa está además libre de barcos turísticos.

Es Talaier (Ciudadela, Menorca)

2 Oriente de Jandía (Pájara, Fuerteventura)

Un total de 26 kilómetros de bancos de arena separan Costa Calma de Morro Jable. Puede apetecer un paseo por la ventosa playa de la Barca, contemplando a los windsurfistas, o bien torrarse sin agobios en las desembocaduras de los barrancos de Los Canarios o del Mal Nombre, frente a aguas del color de la malaquita, sobre las que gravita un sol africano.

Oriente de Jandía (Pájara, Fuerteventura)

3 Escorxada y Fustam (Es Migjorn Gran, Menorca)

Para quienes no quieren caminar están pensados los aquataxis. Taximar (www.menorcataximar.com), con base en Cala Galdana, realiza una travesía a las remotas calas de Escorxada y Fustam, pasando por Trebalúger y un par de cuevas marinas. Luego, el pasajero con sombrilla y nevera elige la playa en la que deleitarse unas cinco horas hasta la recogida. Cuesta 25 euros.

Escorxada y Fustam (Es Migjorn Gran, Menorca)

4 Antuerta (Bareyo, Cantabria)

Antuerta ha quedado eclipsada por su cercanía a Langre (asidua en los top ten). Pero no merece ser olvidada esta fastuosa caleta, acorazada por acantilados prístinos a los que se accede caminando desde la playa de Cuberris (tomar la calle que entra hacia el campin). La disfrutan surfistas, naturistas y amantes de los ‘selfies’.

Antuerta (Bareyo, Cantabria)

5 Cala Fonda, Waikiki (Tarragona capital)

La vecindad del complejo petroquímico pone en valor más todavía esta reliquia mediterránea. Hay que aparcar en el restaurante Mirall d’Estiu, en playa Larga, y marchar dos kilómetros: los pinares dejan paso a una incómoda bajada final. Unos deambulan a cuerpo gentil, otros se dan un chapuzón. Todos hablan maravillas.

Cala Fonda, Waikiki (Tarragona capital)

6 Melide (Cangas de Morrazo, Pontevedra)

Decir Melide es mentar las Cíes: solo tres kilómetros separan Melide del parque nacional, y sin necesidad de hacer colas en las navieras. Ambas comparten arena color nata, aguas gélidas y pinos. Su remota ubicación garantiza la ausencia de aglomeraciones. En Donón sale la pista a Punta Subrido, hasta el chiringuito de Pedro Piñeiro.

Melide (Cangas de Morrazo, Pontevedra)

7 S’Arenalet (Artà, Mallorca)

La playa delimita el parque natural de la Península de Levante. Dejar el coche (mejor sin objetos de valor en su interior) en Cala Mitjana e invertir 90 minutos a pie por el Camino de los Carabineros. Esta playa virgen la disfrutan también inquilinos del refugio y de la zona de acampada (www.ibanat.caib.es), que reservan con tres meses de adelanto.

S’Arenalet (Artà, Mallorca)

8 Playazo de Rodalquilar (Níjar, Almería)

Playa masificada (de acceso fácil), pero con un arenal gozoso, junto a un acantilado de un amarillo casi blanco. Sirvió de escenario al filme Lejos del mar (2015), de Imanol Uribe. Cerca está el hotel Los Patios (www.lospatios.net). Es buena idea tomar la senda de 1,4 kilómetros desde el castillo de San Ramón a la cala del Cuervo.

Playazo de Rodalquilar (Níjar, Almería)

9 Barayo (Valdés / Navia, Asturias)

Quien se acerca a Barayo desde Navia accede a uno de los aparcamientos con la visión más sublime de la costa cantábrica: salinas, marismas, dunas, hierbas y cañaverales, pinos y eucaliptos en el acantilado. ¡Que alguien coloque un escaparate ya!

Barayo (Valdés / Navia, Asturias

10 La Granadella (Xàbia, Alicante)

Nada como disfrutar a primera hora de un día fuera de temporada del entrante majestuoso del Mediterráneo; bracear escuchando el aleteo rítmico de los guijarros empujados por las olas. El restaurante Sur (www.restaurantesur.com) dispone de barco y huerto propios.

11 Area Maior (Muros, A Coruña)

Dejando el coche en Ancoradoiro, hay que caminar 15 minutos hasta este hipnotizante enclave natural. El monte Louro, la laguna de Xalfas, la pinada. Aunque para enormes, las cadenas dunares que los atardeceres tiñen con destellos áureos. Cuanto más cerca del monte, mayor presencia naturista. El baño resulta peligroso.

Area Maior (Muros, A Coruña)

12 Laga (Ibarrangelu, Bizkaia)

Aunque en verano es preciso aparcar a casi dos kilómetros, a nadie arredra esta beldad encastrada en el cabo de Ogoño, reina de las playas de la reserva de la biosfera de Urdaibai.

Laga (Ibarrangelu, Bizkaia)

13 Las Conchas (Isla de La Graciosa, Teguise, Lanzarote)

Para la portada de mi guía Vacaciones en playas con encanto se requería una imagen con dinamismo cromático. Un ámbito en el que ninguna iguala a este arenal al norte del norte canario, léase ventosa, virgen, de aguas frías y baño muy peligroso. Asombra el color blanquecino de la arena y, a dos kilómetros, la isla volcánica de Montaña Clara.

Las Conchas (Isla de La Graciosa, Teguise, Lanzarote)

14 Percheles (Mazarrón, Murcia)

Tras el feísmo rural de Cañada de Gallego, la retina, en estricta contraposición, se dilata ojiplática frente a la concha de Percheles, atravesada por arena de resplandor mediterráneo. La anchura, el alineamiento de palmeras, las palomas bravías…, la identifican como una playa excelsa.

Percheles (Mazarrón, Murcia)

15 Güí-Güí (La Aldea de San Nicolás, Gran Canaria)

Es la playa del fin del mundo (canario). Las dos horas y media de esfuerzo montañero desde Tasartico merecen el esfuerzo (hay que llevar mínimo dos litros de agua por cabeza). Cualquiera que llegue a estas dos franjas de arena con vistas al Teide debería hacerse acreedor a un certificado.

Güí-Güí (La Aldea de San Nicolás, Gran Canaria)

16 Los Alemanes (Tarifa, Cádiz)

Se halla en un culo de saco accesible por Zahara de los Atunes y la vigila una torre almenara reconvertida en faro. Tal es la calidad de la arena que uno cae en el agotamiento al poco de pisarla. Sabían lo que se hacían los excombatientes de la II Guerra Mundial al elegirla. Ni deportes náuticos ni levante que importunen al bañista. Tampoco corrientes traicioneras.

Los Alemanes (Tarifa, Cádiz)

17 Benijo (Santa Cruz de Tenerife)

Para errar por su banda de arena negra con la marea en retirada —mojarse hasta la rodilla, no más—. Para deleitarse con los roques, bajo el acantilado. Para almorzar en Casa de África. Quizá para afincarme en Taganana y decir adiós a todo.

Benijo (Santa Cruz de Tenerife)

18 Aigua Xelida (Palafrugell, Girona)

El aroma de la pinaza, su angosta hechura, que la urbanización pase casi inadvertida… Todo nos hace desconectar del mundo. Una placa en la barraca de pescadores recuerda las estancias de Josep Pla, el gran escritor del Mare Nostrum, de sus costas y sus vientos. Una Costa Brava mítica, extinta, a la que podremos recorrer en kayak (www.kayakingcostabrava.com) desde Tamariu.

19 Xarraca (Sant Joan, Ibiza)

Se trata de una cala del norte de Ibiza, situada junto a la carretera y de tonos turquesas arrebatadores. Entorno pedregoso y, por ende, propicio para el buceo o el paseo en hidropatín. Próxima a la orilla aflora la peña Grossa, a modo de trampolín, y la peña Petita, escollo donde se toman un respiro los nadadores.

Xarraca (Sant Joan, Ibiza)

20 Caño de la Culata (Cartaya, Huelva)

Nos pone en disposición de fijarnos en el extremo de la flecha del Rompido (a la que cruzaremos en transbordador si pretendemos disfrutar de una jornada playera). Un mirador de naturaleza semifluvial acolchado con arenas blancas que demandan gafas de sol y el jugueteo visual de los barcos al pasar.

Caño de la Culata (Cartaya, Huelva)

Fuente: El País

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